Lalio Post

Aprendiendo a ser padres. No juzgamos ni criticamos, sólo compartimos

Mi experiencia con la lactancia materna, todo un reto

Lactancia
Amamantando a mi bebé, a mi lado la matrona que me atendió en casa durante los primeros meses de vida de mi hijo.

Durante el embarazo me empecé a informar sobre el tema Lactancia Materna y en todos los sitios lo decía y en el hospital también me lo indicaron cuando tuvimos la cita previa al nacimiento del bebé: la lactancia materna es la mejor opción para alimentar a un bebé, especialmente durante sus primeros 6 meses de vida. En todas partes se menciona el vínculo especial formado entre una madre y su bebé pero en ningún sitio hacen referencia al dolor que se siente en un principio al amamantar, salvo una amiga que se sinceró y me dijo que al principio era molesto.

¿Pero qué pasa si no es posible amamantar?

Esta pregunta no me la había planteado, ni se me había pasado por la cabeza.  Daba por hecho que iba a amamantar a mi bebé exclusivamente de leche materna como me lo habían indicado en el hospital. Es verdad que había comprado un par de biberones “por si acaso”, aunque no creía realmente en que fuera a tener ningún problema. Cuando nació mi hijo me enfrenté a ello. Tuve muchos problemas para amamantar y no me refiero únicamente al dolor, sino también al hecho de que no podía producir leche. 

Las matronas del hospital me ayudaron mucho en el proceso, por no decir que me enseñaron todo. En el hospital había un Stillen Zimmer (habitación de lactancia), donde tenían todo lo necesario para amamantar: sillones especiales, banquitos para subir las piernas, cojines de lactancia, bombas de lactancia y una especie de parking en donde aparcábamos a los bebés en sus cunitas (todos dormidos en fila) mientras usábamos las bombas extractoras de leche. Yo acudía a la habitación de lactancia cada 3 horas y hacía todo, absolutamente todo lo que me decían. Me esforzaba mucho, de hecho creo que sin pretenderlo me las gané porque veían todo el empeño que ponía (con decirles que la jefa de las matronas me atendía y fue a despedirse de mí cuando me dieron el alta). Como seguía sin producir leche y tenía ya los pechos muy lastimados, ellas me dieron bolsas de hielo para bajar la inflamación, solución salina para lavarme las heridas y lanolina para aliviar el dolor de las mismas, además de unas esponjas especiales que parecían una especie de donuts, porque el simple hecho del roce con la ropa me producía mucho dolor. 

Un día una de las matronas me mandó a dormir una siesta porque me veía exhausta. Debido a las heridas que tenía, empezamos a utilizar un dispositivo que consistía en una jeringuilla cargada con leche de fórmula y una pequeña sonda que se colocaba adherida a un pezón de plástico y pude así amamantar a mi bebé. Cuando éste se quedaba dormido, mi madre o Juan Pablo se lo llevaban a la habitación y yo después utilizaba la bomba extractora de leche durante 15 minutos; también me dieron unas cápsulas y una bebida de malta que ayudaban a aumentar la producción de leche. Ambas las seguí tomando en casa durante unos meses. Cuando recibí el alta del hospital me dieron una receta para alquilar una bomba de leche igual a la que usaba en el hospital durante 4 semanas.

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Bomba extractora de leche que estuve utilizando durante 8 semanas  (https://www.medela.es/lactancia/productos/sacaleches/alquiler-symphony).

La depresión postparto y mi desesperación por no poder ofrecerle a mi hijo lo mejor (la alimentación exclusiva con leche materna) me hacían llorar todos los días. Y cada vez producía menos leche. Mi madre, Juan Pablo, la madre de Juan Pablo y la Hebamme (matrona) que me atendía en casa me dijeron que ya dejara de lado la leche materna, que yo ya lo había intentado y si no se podía no pasaba nada, que mi hijo lo que necesitaba era que su madre estuviera bien. Y aunque entendía lo que decían pensaba: pues sí, llevan razón, ya lo he intentado mucho. Pero yo seguía llorando por las noches. Al final me empecé a dar por vencida.

Cuando mi bebé cumplió 3 semanas de nacido, tuvimos la segunda cita con el pediatra. Todo iba excelente hasta que me preguntó: ¿con qué lo alimentas? Sintiendo vergüenza y tristeza contesté: mayormente leche de fórmula y poca leche materna, es que lo he estado intentando pero no me sale casi nada, cada vez produzco menos leche. Mencioné esto tratando de justificarme y también sintiendo vergüenza. Ahora que ha pasado el tiempo pienso ¿vergüenza por qué?

El pediatra dijo que me iba a dar otra receta para extender el uso de la bomba de leche otras cuatro semanas. Vino un poco de esperanza cuando me dijo que aún era posible que yo pudiera amamantar a mi bebé. Entonces yo no sé si fue como por arte de magia o casualidad, que me relajé o no sé, pero empecé a producir más leche muy lentamente. Fue una lucha de constancia y dolor para que mi hijo pudiera tomar leche materna. A pesar de que me pedía a casi cada hora y media (digo un estimado pues le doy a demanda), nunca pude alimentarlo exclusivamente con mi leche, así que alternamos leche materna y leche de fórmula.

Cuento toooooda mi historia con lujo de detalle intentando resaltar que yo tuve muchos medios: el apoyo con el que conté en el hospital a través de la ayuda y aliento de las matronas (más el de mi madre y de Juan Pablo) y la bomba extractora de leche especial durante 8 semanas que me la cubría mi seguro médico (nuevas cuestan 1500 €). Por mi parte hubo mucho empeño y terquedad.

Ahora bien, no en todos los sitios existen estas facilidades. Si pongo un ejemplo, en mi ciudad natal, a las mujeres que dan a luz muchas veces les dan el alta pocas horas después de que nazca su hijo. Y jamás he escuchado que alguien me diga lo de las bombas de leche de hospital. O que me digan si recibieron asesoría sobre lactancia, nada.

Antes de decidirme a abrir un blog, leía en mis ratos libres distintos blogs y webs de paternidad, maternidad, bebés, etc., o en el mismo Facebook y en muchas ocasiones leía (y sigo leyendo) que algunas escriben que dan leche de fórmula a sus bebés, seguido de más de un comentario de otras madres “aconsejándole” que lo amamante, que eso es lo mejor para su hijo. 

Así que yo pediría que cuando una mamá diga que ella alimenta a su bebé con leche de fórmula, no la juzguen ni le den la cantaleta sobre que no está haciendo lo mejor para su bebé. No sabemos por lo que ella habrá pasado o está pasando. Y aunque haya sido decisión propia el no querer amamantar a su bebé, sus razones habrá tenido para tomar esa decisión.

Yo me quedo con el consejo que para que un bebé esté bien, su madre también tiene que estarlo. Yo creo que la felicidad de un hijo va más allá de si le das leche materna o fórmula (que también alimenta), que a mi hijo le sirvió porque de haberme esperado a que yo empezara a producir leche, mi bebé hubiera pasado varios días sin comer y no quiero ni imaginármelo. Agregaría que creo que gracias a que existe la leche de fórmula de diversos tipos, muchos bebés han podido alimentarse aliviando problemas como la intolerancia a la lactosa, alergias a la proteína de la leche, reflujo, etc..

Creo que independientemente de si le das leche materna o de fórmula, lo que necesita un hijo es sentirse amado y seguro. Tener atención, paciencia, cariño y mucho amor por parte de su familia.

Comenta tu punto de vista y comparte tu experiencia. Gracias por visitar nuestro blog ¡Hasta pronto!

2 comments on “Mi experiencia con la lactancia materna, todo un reto

  1. Yo le di el pecho a mi hijo mayor durante 3 años y medio. Con el pequeño llevamos 13 meses de lactancia materna. Los inicios a veces no son fáciles, yo también me enfrenté a algunos problemas. Pero una vez todo empezó a fluir para mi ha sido y sigue siendo la mejor opción.
    Pero evidentemente, esa es mi experiencia y lo que yo decidí, que no tiene que ser la misma para cada familia. Cada mamá tiene sus circunstancias, sus problemas, sus preferencias y al final elija lo que elija seguro que lo hace pensando en el bien de su bebé y de su familia, así que no hay que cuestionar ni hacer ningún tipo de reproche.

  2. Sobre todo el respeto a las madres que decidan que hacer. La lactancia es lo mejor pero cada una decida con su vida y sus hijos. Enhorabuena por tu entereza.

Comenta tus impresiones, son importantes para nosotros y siempre serán bienvenidos

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