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Concurso de Radio: El Fantasma de Canterville

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Recuerdos

Desde hace mucho tiempo ronda esta historia por mi cabeza, es otro recuerdo de mi niñez. Me parece de lo más bonito compartir este recuerdo con vosotros. No sé en que año fue, una empresa constructora anunció por la radio un concurso de escritura para niños. La trama del concurso consistió en que durante una semana la radiodifusora emitía diariamente un capítulo del libro «El Fantasma de Canterville», de Oscar Wilde, excepto el capítulo final. La idea era que el niño/a participante tenía que imaginar dicho final y escribirlo de su puño y letra. El escrito se enviaba por correo postal a la estación de radio y se premiaba a los mejores. Yo no participé en el concurso, pero mis hermanas mayores sí lo hicieron.

Preparándonos para escuchar el cuento

Todos los días a la misma hora, estábamos listas frente al aparato de sonido, con el cassette en blanco puesto en la grabadora y mi madre por ser la de mayor destreza, con los dedos índice y mayor puestos en los botones de grabar y reproducir (recuerden que para grabar había que aplastarlos al mismo tiempo y el botón de grabar era muy duro), para que tuviéramos los capítulos grabados y poderlos escuchar más tarde.

Y a la voz del locutor: «Picsa presenta… El Fantasma de Canterville» empezaba el cuento con las voces de los personajes. El joven conde, los nuevos inquilinos del castillo, los padres y los hermanitos desastrosos de Virginia, la protagonista. Lo que más recuerdo sin duda es la voz del Fantasma y el sonido de las cadenas arrastrándose por el castillo. Y cómo del terror que causaba el Fantasma pasé a sentir compasión de él.

Recuerdo el último capítulo, cuando Virginia entró en el portal con el fin de pedir el perdón del Fantasma y que finalmente pudiera descansar en paz. Sólo emitieron cuando entró y me quedé con la angustia de no saber cuál era el destino del Fantasma. Una parte de mí estaba segura de que había sido perdonado, no era posible que hubiera un final triste en mi cabeza.

Una recompensa

Mencioné una parte que había premios. Una de mis hermanas se ganó un Nintendo Clásico, que creo fue el primero que hubo. Otra de mis hermanas se ganó una patineta. Fue así como tuvimos Nintendo en casa y conocimos a Mario Bros. Con la patineta no hice mucho el intento de aprender, que ya suficiente tenía con los golpes que me daba con la bicicleta y los patines, jajaja.

Nintendo
Photo by Tomasz Filipek from Pexels

No sé cuando pude saber el verdadero final del Fantasma. Años después leí el libro y en cuanto vi la portada pareció que volví a escuchar: «Picsa presenta… El Fantasma de Canterville». Sonreí y abrí el libro para saber el verdadero final del cuento.

Por eso es que me sigue gustando escuchar la radio y leer libros, porque nos transporta a mundos que podemos moldear de la forma más maravillosa con el poder de nuestra imaginación.

Me llamo Teresita y mi esposo Juan Pablo. Somos padres primerizos de nuestro pequeño Torbellino que nació en septiembre de 2017. Ahora también soy Blogger debutante.

3 Comentarios

  • Mi Mama es Novata

    Oh! Me ha encantado este post! Qué bonita historia y qué bonito recuerdo. Yo me leí ese libro durante el instituto, en ingles, como parte de esa asignatura. Así que no tengo tan lindos recuerdos, aunque el libro me gustó mucho.
    A mí también me gustaba escuchar la radio mucho, hubo una época en la que dormía y estudiaba siempre escuchando la radio. Pero que soy mamá ya no lo hago jeje. Un besazo!

  • Violeta Jimenez

    Qué recuerdos más chulos!! Me encanta. En mi casa siempre estaba puesta la radio pero en RNE y guardo un grato recuerdo de las voces de mi infancia. Eran unos más de la familia y me daba coraje cuando cambiaba el gobierno porque me cambiaban los programas y las voces. Gracias por compartir ese recuerdo con nosotros!!

    • Lalio Post

      ¡Muchas gracias por tu comentario Violeta!

      Gracias también por compartir tus recuerdos sobre la radio, son muy bonitos. Y sí, daba coraje cuando ya no emitían los programas que nos gustaban. Con la radio echamos a volar la imaginación, así que de todo corazón espero no deje de usarse nunca.

      Un gran abrazo

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